Empezaremos a revisar los principios prácticos de la educación en la plataforma espiritual, lo cual como se explicó en Lo primero que debemos entender es que una actitud violenta y descontrolada no nos permitirá conducirnos con lucidez por la vida y aquí es donde se hace necesaria la aplicación de un principio filosófico denominado Ahimsa o No violencia.
A través de practicar la no violencia, nuestra conciencia podrá percibir con mayor claridad las cualidades internas existentes en nosotros y en toda unidad viviente; esto fomentará una notable mejora en nuestra interrelación con el entorno y con ello un espíritu deseoso de preservar la armonía entre todas las especies. Este proceso de sensibilización es eminentemente científico ya que al ejercer esta práctica nosotros mismos podremos tener la oportunidad de comparar nuestra capacidad de apreciar el mundo antes y después de llevar a cabo este “experimento”
Desde luego evitar maltratar a las personas es una condición fundamental para llevar a cabo estos planes, pero nuestros esfuerzos por establecer este proceso interno de pacificación deben de incluir a las especies inferiores. No debemos cometer el error de pensar que un ser humano únicamente debe de ser bondadoso y considerado con los demás seres humanos, pues violencia significa agredir o causar dolor a aquella entidad viviente capaz de percibirlo.Acá es donde cobra sentido la práctica del vegetarianismo, como una forma de vida idónea para aquellas personas que buscan perfeccionar su interacción con la naturaleza. Los seres humanos somos violentos no solo cuando agredimos directamente a un ser vivo, sino cuando permitimos que otros causen dolor y sufrimiento por nosotros.
También somos concientes que tenemos que hallar una manera de vivir sin poner en riesgo nuestra salud y por ellos vamos a estudiar las razones por las cuales afirmamos que una dieta vegetariana es la opción adecuada para el ser humano; mientras que una dieta carnívora trae consigo mas perjuicios que beneficios a nivel de nuestra salud física, psicológica y desde luego espiritual.
El primer aspecto que nos ayudará a comprender que nuestra naturaleza no es la de un carnívoro, consiste en estudiar los caracteres de nuestra fisiología en contraste con los caracteres de un carnívoro real.
Para comenzar, a diferencia de los leones o los tigres (seres carnívoros por naturaleza) nuestras extremidades están provistas de uñas mas no de garras (empleadas eficazmente por los depredadores para desgarrar la carne de sus presas). Otro detalle está en que nuestros dientes son cuadrados y bastante más frágiles que los potentes y puntiagudos colmillos de un león o un tigre; ellos requieren que su anatomía pueda adaptarse a su condición de cazadores, pues ésta es la forma en que ellos deben de conseguir su alimento.
Otro aspecto importante consiste en estudiar los mecanismos de nuestra digestión. Un ser humano posee un intestino de 6 a 7 veces más largo que su cuerpo, lo cual hace mas prolongado el proceso de extracción de nutrientes del alimento. Un carnívoro posee un intestino corto ya que la carne que consume debe de ser eliminada en un plazo menor pues ésta tiende a podrirse casi de inmediato. En el caso de los vegetales, éstos tienden a descomponerse lentamente, razón por la cual la naturaleza dispuso sabiamente un lento sistema de asimilación de nutrientes en nuestro organismo.
En general la anatomía del ser humano se adapta con mayor facilidad a la ingesta de diversos vegetales, jugosas y blandas futas, semillas y hortalizas; es decir, todo producto extraído de la tierra que manifieste una plena compatibilidad con nuestra natural adaptación hacia su consumo. De hecho para obtener esta clase de alimentos no es necesario causar tanto sufrimiento.
La naturaleza es perfecta y cada entidad viviente contenida en su reino ha sido diseñada científicamente para desempeñar un rol de acuerdo a sus propias características y potencialidades; los seres humanos debemos aprender a respetar el glorioso mecanismo de nuestro cuerpo, sin pervertir sus funciones al forzarlo a desempeñar acciones ajenas a su configuración natural.
Respecto al campo nutricional es sabido que todos los productos del reino vegetal son ricos en vitaminas, minerales, carbohidratos, antioxidantes, y aminoácidos que combinados entre sí formulan altas proteínas; además la frescura de la fibra vegetal evitará el envejecimiento prematuro de nuestras células.
Existe el mito de la carencia de proteínas en la dieta vegetariana, lo cual es una inconsistente especulación fomentada por la sociedad de consumo y cuyas bases han sido destruidas por connotados especialistas en nutrición y medicina homeópata. Existen proteínas en las menestras (frejoles, lentejas, pallares, etc.), en las frutas secas y la leche derivada de la soya, las almendras, etc. A continuación presentamos una lista de ventajas de la proteína vegetal por sobre la proteína animal:
— Son menos acidificantes, pues van acompañadas de más minerales.
— Contienen menos purinas y se eliminan mejor.
— La vitalidad de la carne decrece al momento mientras que las proteínas vegetales duran semanas sin perder vitalidad, por eso no se pudren sino que fermentan.
— Contienen menos grasas y son insaturadas (beneficiosas para la salud)
— No contienen colesterol.
— Tienen fibra.
— Sobrecargan menos el hígado y los riñones.
— Son fáciles de digerir.
— Ideales para dietas bajas en calorías.
— Son más baratas para nuestra economía y la del Planeta.
Tenemos ya suficientes argumentos para sentirnos seguros de que nuestra salud no va a estar en riesgo por adquirir una dieta vegetariana; sin embargo hay otros aspectos ligados a tomar esta decisión, aspectos que van más allá del cuidado de nuestra salud, por ejemplo el cuidado del planeta. Estudios realizados por organismos interesados en preservar los recursos de la tierra como la Organización mundial de la salud, nos informan que Más del 90% de cereales producidos en EE.UU. se utilizan para alimentar el ganado (vacas, cerdos, corderos , gallinas, etc.) que terminará sirviendo de alimento para una minoría, evitando la posibilidad de que parte de éstos granos alimenticios beneficien a sectores poblacionales tales como Somalia o Mozambique; países cuyo índice de hambruna crece de manera exponencial sin causar ningún remordimiento a la industria.
Además es importante saber que el mantenimiento de la industria da la carne contribuye con la escases progresiva del agua:
— ½ Kilo de trigo=30 Lts de agua
— ½ Kilo de carne=2500 Lts de agua.
Podemos ver que el consumo de carne acarrea un importante desbalance de recursos y esto genera que exista una mala distribución de las riquezas de la tierra por quienes sostienen estas mafias.
Pero mas allá de los aspectos nutricionales y políticos, está nuestro interés por adaptarnos al plano de la educación espiritual; lo cual considera en primera instancia el cuidado por la tierra y el entendimiento de que todas las entidades vivientes merecen vivir sin que les causemos dolor innecesariamente.
Es por ello que la filosofía del vegetarianismo tiene mayores implicancias afectivas que nutricionales, políticas e incluso éticas; y tales implicancias afectivas son la clave para sintonizar nuestra inteligencia con la insondable sabiduría universal. No podemos pretender comprender aspectos tan elevados como el origen de la vida, o la naturaleza del alma y la post existencia, si antes no nos hemos convertido en personas civilizadas, pacíficas y ajenas a cualquier manifestación de crueldad; por ello un estudiante de la verdad debe volverse vegetariano indefectiblemente.
Si bien es cierto, desde que nacemos en este planeta necesitamos que otras entidades vivientes sean sacrificadas para poder mantenernos vivos, pero nuestro planteamiento consiste en vivir causándole a la tierra el menor daño posible, así como cuando somos invitados a una casa ajena y pretendemos causar las menores molestias en ella. Este planeta nos acoge bondadosamente y nos proporciona todo lo que necesitamos para vivir. Nuestro deber es ser agradecidos con la naturaleza (nuestra anfitriona) demostrándole respeto y tomando de ella únicamente lo necesario para vivir saludablemente, eso es verdadera educación.
Ya nos queda claro que ser vegetarianos nos aproxima hacia una mejor relación con el planeta, pero con el tiempo entenderemos que el sacrificio de los vegetales y las plantas también son una forma de violencia y, aunque necesaria, debemos tratar de que nuestras vidas estén situadas en la ejecución de deberes superiores para que así el sacrificio de vegetales y frutos de la tierra tenga a su vez un propósito superior.
Es mejor sacrificar un nabo para servir de alimento a quien vive para amar y servir a sus semejantes; que matar a un pollo para dar de comer a quien vive indiferentemente sin mover un dedo por nadie. La mejor manera de efectuar este principio consiste en cultivar la gratitud por cada recurso que tomamos de la tierra y agradecer a la providencia por todo aquello que nos brinda para poder continuar con nuestro tránsito amoroso por la vida; solo así la providencia nos bendecirá con entendimiento y realizaciones que iluminen nuestro criterio.
Nosotros podemos poner en práctica este principio ofreciendo una simple oración de todo corazón como la siguiente: "Señor del universo, gracias por mantenerme vivo y permitirme servir a mis semejantes, bendice éstos alimentos y si es tu voluntad que siga vivo ocúpame en hacer felices a los demás".
CONCLUSIONES
Hemos estudiado cual es la importancia de volverse vegetariano; lo cual implica aspectos nutricionales, políticos, éticos y fundamentalmente espirituales. La propuesta de educarse espiritualmente apunta a que seamos nuestro propio objeto de estudio a través del cual descubriremos horizontes insospechados de gratitud y respeto por la vida. Solo por respetar y amar la vida en todas sus manifestaciones, ésta revelará en nuestro interior su verdadero propósito. Ser vegetariano implica también volverse un ser humano responsable y dedicado al cuidado del planeta, solo así el sacrificio de plantas, vegetales y demás frutos de la tierra adquirirán sentido. De lo contrario, vivir únicamente para complacer nuestros deseos egoístas a expensas de los recursos de la tierra nos volverá ladrones y esto es algo que la naturaleza en sus mas intrincadas formas de justicia no permitirá que quede impune. Los continuos desastres naturales, son justamente una forma en que la madre tierra expresa su inconformidad ante el egoísmo y la renuencia a compartir. En los próximos temas a tratar, conoceremos cual es el sistema recomendado por la tradición védica para volver auspicioso el sacrificio de alimentos.



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